| Book: Saints, Peaches and Wine, an Emigrants Family's Success Story |
| Tuesday, 12 February 2008 17:25 |
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SecurityCornerMexico.com Recommended READING: Napa, California; Jerez, Zacatecas by Wikipedia Mustards in the spring in the Napa Valley. Jerez de García Salinas
The above photo, taken in 1952, is of four men from the rancho of Los Haro, Zacatecas, Mexico. They had signed on as braceros in the spring of that year, leaving their homes and families to work in the fields and vineyards of California. They concluded their "run" working for the Mondavi family in the Napa Valley during the grape harvest of 1952. Here they are standing in front of crush equipment at the Charles Krug winery in St. Helena, California. They are, left to right: Enrique Segura, Jose Manuel Saldívar, Feliciano De Haro and Rafael Saldívar. Saints, Peaches & WineMexican migrants and the transformation of Los Haro, Zacatecas and Napa, California by Sandra Nichols (English edition forthcoming) Below is the cover for the Spanish edition, published in Mexico by Miguel Angel Porrúa, in collaboration with the Universidad Autónoma de Zacatecas, 2006. In California's Napa Valley they are Mexican farmworkers, wage laborers and professionals, collectively lumped together as "Latino immigrants." In the Jerez Valley, back in their home state of Zacatecas, they are farmers, ranchers, shopkeepers and successful emigrants. In Napa they plant and care for the vineyards, pick the grapes and work for some of the world's most celebrated wineries; they also tend the gardens and maintain the Valley's carefully manicured landscapes; they clean the hotel rooms, raise their families and strive to improve conditions for themselves and for fellow Mexican migrants. Still, they manage to stay in close touch with their small village, their rancho of Los Haro, Zacatecas where they grow peaches, own their own homes, support their aging parents, and return as often as possible for vacations, family reunions and to render service to San Rafael, their patron saint. This evolving and ever-changing relationship between Los Haro and Napa is but one of hundreds, indeed thousands, of similar ties between migrant-sending communities in Mexico and migrant-receiving places in the United States. Collectively these border-spanning communities have woven a vast, transnational web of connection that binds villages and towns throughout Mexico with towns, cities and regions across the United States. With some 19 million Mexicans now living in the United States, this great web is one of the most salient features of the contemporary U.S.-Mexico relationship, and one whose impact is felt everyday in thousands of communities on both sides of the border. Understanding this web, in its nuance, complexity and diversity of features, offers a new way to think about the relations between our peoples, our cultures and our two countries. A word about Sandra Nichols, Ph.D., Senior Fellow and Director, Program on Migration & Sustainable Development, The California Institute for Rural Studies (CIRS), Davis, California: For the last ten years she has been conducting research, writing about, and working with Mexican transnational communities in California. In collaboration with Rick Mines she recently completed a study for the Rockefeller Foundation on the Mexican ‘nostalgia market,’ analyzing its potential to promote development in migrant-dependent communities. Within the context of transnational flows, she continues to study the transfer of agricultural innovations by Mexican farmworkers to their communities of origin in Mexico, and to work with Mexican community groups in support of hometown improvement. Por Dra. Sandra Nichols (investigadora del Instituto de Estudios Rurales de California y autora de un libro publicado en junio de 2006 en coedición de Porrua y Universidad Autónoma de Zacatecas sobre la migración zacatecana a Napa, California. VERSION ESPAÑOL Cuatro jerezanos llegaron a trabajar con la familia Mondavi en Napa, California hace cinco décadas. Hoy, más de mil mexicanos originarios de Jerez, Zacatecas viven en la zona famosa por su producción vinícola. Ellos han enriquecido con su trabajo un lugar del vecino del norte al precio de dejar atrás un pueblo fantasma MIENTRAS EMPIEZA LA COSECHA de uvas de 2002 en el valle de Napa, California, y mientras la última ola de turistas llena los viñedos y spas, un grupo de mexicanos de Jerez, Zacatecas, celebra el papel que su comunidad ha jugado durante décadas en la industria vinícola del valle. Este otoño serán 50 años desde que cuatro jóvenes braceros del municipio de Jerez llegaron al pueblo de St. Helena, al norte del valle, para ayudar a la familia Mondavi, de origen italiano, en la cosecha y prensa de 1952. Desde entonces, el crecimiento de la relación entre Jerez y Napa ha ido al parejo del ascenso de la fama enológica del valle. Una de las consecuencias es que hoy más de mil jerezanos viven en Napa. Sólo uno de los cuatro pioneros originales sigue vivo, y está jubilado; ha dejado de migrar y cultiva sus tierras en Jerez. Sin embargo, los descendientes, parientes y vecinos de esos cuatro hombres ahora juegan un papel importante en las prósperas industrias del vino y el turismo de Napa. Los recién llegados todavía pueden empezar trabajando en los viñedos, pero otros han subido a los rangos altos de la industria, llegando a trabajar como gerentes de viñedo y, dentro de las bodegas, como especialistas de equipo, jefes de bodega e inclusive en la prestigiosa posición de viticulturista. Algunos de los hijos y nietos de esos braceros pioneros se han establecido y comprado casas en Napa; algunos se han titulado en universidades. Sin embargo, la mayoría mantiene lazos estrechos con sus comunidades de origen en Jerez, y particularmente con el pequeño pueblo Los Haro, de donde gran parte de ellos proviene originalmente. Mandan dinero y bienes de consumo de manera constante para apoyar a sus parientes y padres ancianos; muchos construyen casas y siembran huertas de árboles de durazno con el sueño de regresar algún día a jubilarse. Cuando se acaba la cosecha de uvas, regresan en masa para la fiesta del santo patrono, a finales de octubre. La ganancia para Napa, sin embargo, se ha convertido en una pérdida para Los Haro. La población de la comunidad ha disminuido en una tercera parte en los últimos 17 años, pasando de mil 200 habitantes en 1985 a 806 en 2002. Antes los hombres migraban por temporadas para completar los ingresos de la familia; ahora la mayoría se lleva a vivir a su familia a Napa, donde las oportunidades son mejores que en su región de origen, semidesértica y de lluvias impredecibles. En la zona de Los Haro, el costo de los productos químicos necesarios para cultivar orquídeas -una de sus fuentes de ingresos- sigue en aumento y los precios de las cosechas de otros productos agrícolas son muy bajos. Durante una parte del año, Los Haro parece un pueblo fantasma, en vez de la comunidad vibrante que antes era. Casas completamente amuebladas, construidas y equipadas con los salarios de Napa ahora están vacías y llenas de polvo. Las paredes carcomidas y las malas hierbas invaden las entradas. Este aspecto triste y vacío es captado en la canción "Casas solas", interpretada por El Chanx, un vaquero-cantante mexicano y nieto de uno de los pioneros. Es sólo durante la fiesta de octubre y las vacaciones navideñas que el pueblo revive, cuando las familias regresan para abrir sus casas y se involucran en una ronda interminable de bodas, bautismos y quince años, mientras los hombres ensillan sus caballos para participar en el deporte ranchero de la coleada. En el valle de Napa, una tarde de domingo, hace poco, cuatro generaciones se reunieron para conmemorar el aniversario número 50 de la presencia de su comunidad en este lugar. Como geógrafa que ha estado estudiando y escribiendo sobre esta comunidad durante los últimos seis años, fui invitada al festejo. Ahí, ante todos, me paré para agradecerles su ayuda y hospitalidad y para volver a contar a todos los presentes la historia de la llegada de los cuatro pioneros originales y la evolución de esta robusta comunidad trasnacional. Para concluir, entregué copias del manuscrito a un representante de la Sociedad Histórica de St. Helena y a la Biblioteca Pública. El documento, que formará parte de la histórica "Biblioteca del Vino", es probablemente el primer trabajo dedicado a la contribución de los mexicanos a la industria del vino en Napa, una contribución que sigue siendo invisible para los millones de turistas que visitan el valle cada año. Para la vieja generación, fue algo sorprendente darse cuenta de que sus luchas, sacrificios y trabajo duro hubieran hecho una diferencia tan grande para la gente de dos lugares, en dos países distintos. Mientras a algunos de la nueva generación les conmovió el hecho de que a una fuereña le interesara su comunidad lo suficiente para escribir de ella, y decidieron aprender más sobre su historia. Sandra Nichols recibió recientemente su doctorado en geografía de la Universidad de California, en Berkeley. Su tesis se titula "Saints, Peaches and Wine: Mexican Migrants and the Transformation of Jerez, Zacatecas and Napa, California" y fue publicada en español en junio de 2006 por Editorial Porrua y la Universidad Autónoma de Zacatecas. Artículo publicado en Suplemento Masiosare de La Jornada, Mexico, DF, 29 de septiembre de 2002.
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| Last Updated on Tuesday, 12 February 2008 17:36 |




